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Cómo cuidar la piel tatuada

Nuestra piel nos protege de las agresiones externas y también evita que suframos deshidratación. Cuando decidimos realizarnos un tatuaje debemos tener en cuenta que estamos agrediendo esta “barrera protectora” y debilitándola durante un tiempo. Es justamente por eso que en estos casos hay que tener un cuidado y una vigilancia especial de la piel.

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Antes del tatuaje
Antes de realizarse el tatuaje lo más importante es estar seguros de que la piel de la zona a tatuar está libre de lunares (nevus melanociticos), ya que si éstos son modificados con tinta durante el proceso, será difícil controlarlos y podrán sufrir cambios que no podamos detectar.

Después del tatuaje

Primera fase: Inmediatamente después del tatuaje

Para inocular la tinta hasta capas medias o profundas de nuestra piel, se deben realizar muchas pequeñas microincisiones, o perforaciones que permitan depositar la tinta en la dermis profunda. Estas pequeñas incisiones darán lugar a unas costras muy pequeñas y por supuesto la zona permanecerá inflamada durante unos días. Para controlar adecuadamente todo este proceso y evitar cualquier posible infección hay que realizar una limpieza exhaustiva de la zona, llevando a cabo un par de lavados diarios con agua y jabón y aplicando una crema antibiótica o quizá combinada con algo de antiinflamatorio para ayudar a que la piel se mantenga libre de gérmenes durante esta etapa.

Segunda fase: Unos días más tarde

Para tratar de recuperar la estabilidad cutánea cuanto antes, se deberán aplicar cremas reparadoras, hidratantes, que le aporten a la piel sustancias que puedan ayudarla a reponerse de la agresión.
También es importante proteger la zona del sol. Hay que tener en cuenta que exponerse mucho al sol es igual a quemarse ya que la piel tatuada no tiene protección y por tanto sobre ella podrán aparecer lesiones con más facilidad.

Tercera fase: Control permanente

Es vital controlar las modificaciones de lunares que hubiera en la zona. Nos referimos a los lunares previos al tatuaje o la aparición de nuevos. Sobre un tatuaje pueden aparecer lesiones tumorales que pasen desapercibidas debido a los colores de las tintas que se hayan usado. Por todo esto, lo ideal es observar detenidamente el tatuaje cada 3 meses y ante la posible detección de cualquier nueva lesión o de cambios en una lesión que ya estuviera concurrir al médico dermatólogo de confianza.

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Acerca de Centro List

List es un Centro formado por un equipo profesional de excelencia especializado en Medicina Interna, Nutrición, Dermatología, Medicina Estética, Medicina Biológica, Endocrinología y Psicología.

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